Aluminio, un material “limpio”

El aluminio está en todas partes. Lo podemos ver en envases, sistemas de iluminación, estructuras, decoración, disipación de calor, sector ferroviario, automóvil, etc… La producción a escala industrial y el uso de aluminio tienen apenas un siglo de antigüedad, sin embargo, actualmente esta industria ha crecido hasta el punto que únicamente es superada por la industria del hierro y el acero. Lo que la mayoría de la gente no conoce es que el aluminio es un material que reúne unas condiciones de reciclado perfectas.

De los materiales reciclables más comunes que se encuentran en los vertederos; vidrio, papel, metales, cartón, plásticos, el aluminio es el único material que es infinitamente reciclable, 100% reciclable, y que se costea por sí mismo. Reseñando que se pueden utilizar para casi todas las aplicaciones ya que la estructura atómica del metal no se altera durante la fusión, lo que significa que el valor del material se puede recuperar sin pérdida de calidad.

Esto, evidentemente, ayuda a prevenir el agotamiento de los recursos naturales por lo que no es de extrañar que toda una industria haya crecido en torno al reciclaje de este metal.

En décadas anteriores, los sectores de transporte y construcción siempre habían sido los principales benefactores de los productos procedentes de la extrusión de aluminio. Incluso en los tiempos actuales, la mayor parte del material extruido es utilizado en la fabricación de puertas y ventanas, seguido por el sector del transporte.

La figura (basada en datos del Instituto Internacional del Aluminio) muestra el porcentaje global de chatarra generada de aluminio según los sectores. El transporte y los envases (principalmente latas) encabezan esta gráfica.

RECICLADO DEL ALUMINIO

La industria del aluminio recicla toda la chatarra de aluminio que puede obtener.

El reciclaje de aluminio es un proceso por el cual la chatarra de aluminio puede reutilizarse de nuevo como producto después de su producción inicial.

El proceso consiste simplemente en volver a fundir el metal, que es mucho menos costoso e intensivo en cuanto a energía se refiere que la creación de nuevo aluminio a través de la electrolisis del óxido de aluminio (Al2O3), que primero debe extraerse del mineral de bauxita y luego refinarse.

La mayor parte del aluminio reciclado se utiliza de nuevo en el sector del automóvil y según un estudio, debido a las preocupaciones que origina el cambio climático, se prevé que debido a las grandes ventajas del reciclado de aluminio se aumente el uso de este en aplicaciones automotrices (disminuyendo el protagonismo de otros materiales). Entre el sector del transporte y la construcción, acaparan un 90% del aluminio reciclado.

Además este estudio demostró que al utilizar aluminio reciclado en lugar de aluminio primario se ahorra una cantidad de energía significativa logrando reducir las emisiones de efecto invernadero (se llega a conseguir su reciclaje utilizando solamente un 5% de la energía que se necesitaría para obtener la misma cantidad con materias primas). Cabe comentar que las aleaciones de fundición tienen una mayor tolerancia a las impurezas ya que pueden absorber una amplia variedad de chatarra. El valor económico de la chatarra del aluminio y su capacidad para reciclarse continuamente hace que el aluminio sea el material más reciclado del mundo, con una tasa de reciclaje promedio mundial del 60% (alcanzando en algunos países hasta un 90%).

RECICLADO EN EL TRANSPORTE:

Alrededor del 25% del aluminio producido cada año se destina al sector del transporte, donde se utiliza para reducir el peso del vehículo, mejorar la seguridad y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al aumentar la eficiencia del combustible. En 2002, el vehículo de pasajeros promedio contenía entre 100 y 120 kg de aluminio, mientras que en 2008 esta cifra había aumentado entre 110 y 140kg.

Las tasas de reciclaje para vehículos al final de su vida útil promedian alrededor del 90% a nivel mundial, con tasas más altas en determinados países.

 CONSTRUCCIÓN:

La variedad geométrica que puede aportar el aluminio, su alta relación resistencia/peso, resistencia a la corrosión y sus ventajas de reciclado, lo convierten en el material ideal para una amplia gama de aplicaciones de construcción, desde ventanas y puertas hasta techos, paredes, sistemas de aire acondicionado y paneles solares.

Hoy en día se usan aproximadamente más de 19 millones de toneladas de aluminio al año en la construcción.

Cuando se construye un edificio debe de considerarse qué ocurrirá el día de mañana con los materiales utilizados ya que la cantidad de residuos y materiales será considerable. La gran mayoría de los residuos se envían a los vertederos a un coste tanto económico (que asume la sociedad) como medioambiental. En contraste, el aluminio se recicla de una manera que se costea por sí mismo y además es sostenible.

Un estudio demostró que la tasa de recolección de aluminio en edificios europeos estaban entre el 92% y el 98%. Su informe indica que a pesar de que la cantidad de aluminio está por debajo del 1% de la masa total del edificio, representa un volumen considerable, a veces, el único material con retorno económico de toda la demolición.

A nivel mundial, en construcción, el aluminio disfruta de una alta tasa de recolección (alrededor del 85%). La industria está dispuesta a aumentar las tasas de recolección y está trabajando para permitir una recolección más eficiente de chatarra en los edificios demolidos.

ENVASES:

El aluminio posee propiedades físicas únicas y, por lo tanto, se usa ampliamente para el envasado de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos. Incluso con un espesor mínimo, el aluminio protege de la luz, la humedad, los microorganismos y los olores.

En general, la energía requerida para la producción de envases es solo un pequeño porcentaje de la energía total utilizada para producir y suministrar el producto final.

Las latas de bebidas representan el mayor volumen a nivel mundial, se han desarrollado técnicas para reciclar chatarra la cual tiene un alto contenido en aluminio y, por lo tanto, un alto valor de mercado.

En Europa, la tasa de recolección de todos los envases de aluminio es aproximadamente del 50%. Las tasas de recolección de latas de bebidas usadas varían de un país a otro desde un 30% hasta cerca del 100%, con un promedio global de casi el 70%. Suecia y Suiza recolectan el 91% y el 90% de sus latas de bebidas de aluminio, respectivamente. Brasil también es uno de los líderes mundiales en reciclaje de latas, con una tasa de recolección del 98%. En Japón, con un sistema voluntario se alcanza una tasa de recolección de latas de bebidas usadas del 93%.

Fuentes:
www.world-aluminium.org
www.sciencedirect.com